USO DE COOKIES. Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, por motivos funcionales y para facilitar su interacción con redes sociales. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Poema sobre Toledo

La ciudad de la noche
en nada se parece a la del día.

Hace horas estabas contemplándola
desde la biblioteca del alcázar.

Bajo esa luz dorada era una mezcla
de cúpulas y torres y tejados
de un mismo, seductor mariz terroso.

Ahora la ves oscura, casi negra.
La luz de las farolas ilumina
vagamente el contorno de las calles.

Alguien, mientras pasea,
hace inútil balance de las pérdidas.
Señala los lugares donde aún viven
los pocos solitarios que perduran
apegados al centro de estos barrios
donde cesa la vida cada tarde.

Son personas que por nada se irían.
Da igual en dónde habiten:
en casas y en conventos se recluyen
existencias vividas hacia dentro.

Las cercan pétreos muros, rascacielos,
que marcan su frontera infranqueable.

El halo de una lámpara encendida,
el rumor de una fuente, el zarandeo
de los cipreses de un jardín cerrado
nos dan vagas noticias del secreto.

Fuera reina la noche.
El silencio letal de la ciudad desierta
que se disolverá al volver el día.

                         por Álvaro Valverde